Mañana temprano
6:30 am. Tititititi. Tititititi. Tititi… Nunca apago el despertador después de más de tres pitidos. Es como si se me activara un circuito interno al primer timbrazo, el mismo que puntualmente me ubica en tiempo y espacio: “Es miércoles. La primera clase es a las 8”. Apenas me muevo, la hija se da la vuelta […]